La Organización Mundial de la
Salud (OMS) estima que el número de afectados por dengue se encuentra entre los
50 millones y los 100 millones de personas cada año, con un total de medio millón
que necesitan atención hospitalaria por presentar una forma severa de la
enfermedad, con una mortalidad del 2,5 %. Es una enfermedad de aviso
epidemiológico.
El dengue es conocido como
«fiebre rompe-huesos», «fiebre quebrantahuesos» y «la quebradora» en países
centroamericanos. Importantes brotes de dengue tienden a ocurrir cada cinco o
seis años. La ciclicidad en el número de casos de dengue, se piensa que es el
resultado de los ciclos estacionales que interactúan con una corta duración de
la inmunidad cruzada para las cuatro cepas en las personas que han tenido el
dengue. Cuando la inmunidad cruzada desaparece, entonces la población es más
susceptible a la transmisión, sobre todo cuando la próxima temporada de
transmisión se produce. Así, en el mayor plazo posible de tiempo, se tienden a
mantener un gran número de personas susceptibles entre la misma población a
pesar de los anteriores brotes, puesto que hay cuatro diferentes cepas del
virus del dengue y porque nuevos individuos son susceptibles de entrar en la
población, ya sea a través de la inmigración o el parto.
La enfermedad posee una extensión
geográfica similar a la de la malaria, pero a diferencia de ésta, el dengue se
encuentra en zonas urbanas en la misma de los países tropicales. Cada serotipo
es bastante diferente, por lo que no existe protección y las epidemias causadas
por múltiples serotipos pueden ocurrir. El dengue se transmite a los humanos
por el mosquito Aedes aegypti, el cual es el principal vector de la enfermedad
en el hemisferio occidental, aunque también es transmitido por el Aedes
albopictus. No es posible el contagio directo de una persona a otra.
No hay comentarios:
Publicar un comentario